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jueves, 18 de julio de 2024

Construcción de un entablado para una corrida en la Plaza Mayor de Madrid y el Gremio de Carpinteros (siglo XVIII)

DEL LIBRO: Arquitectura y urbanismo en las Ordenanzas de Teodoro Ardemans para Madrid. Beatriz Blasco Esquivias. Gerencia de Urbanismo 1992
En relación con las armaduras de madera, Ardemans intento delimitar con precisión los aspectos más problemáticos de su construcción y montaje. Su escrito comienza enunciando una medida restrictiva, segun la cual solo los oficiales de carpintería - de obras de afuera o de taller, puertaventaneros «u otros ejercicios tocantes a la madera», indistintamente- podrían, por motivos de seguridad, ejecutar los «tablados» del perímetro de la Plaza. Aclarado este punto, se daban instrucciones-concretas sobre los tipos de madera a utilizar, sus medidas y la forma más segura de ensamblarlas para componer un tendido que «se ha de arreglar al corte, que va aquí demostrado, sin que se innove en cosa alguna» (pags. 209-212) [Lam. XXXII].



Esta medida origino la protesta del gremio de carpinteros, que en 1725 considero clamados sus intereses. El hecho es interesante por la forma en que se resuelve y porque gracias a el podemos aclarar un párrafo de las ordenanzas que resultaba algo confuso [17]. 

A los pocos días de publicarse la celebración de la corrida, los veedores y repartidores de este gremio elevaron un memorial al Corregidor Marqués de Vadillo «diciendo que en conformidad del Capítulo 9 de las ordenanzas que tienen para su régimen ... en que se previene y manda que todos los tablados que se ejecuten así para fiestas de taros como para otras funciones Públicas: No los hayan de hacer otras personas que los Maestros examinados de Carpinteros, por saberlos fortificar y obviar desgracias ... Y ahora es venido a noticia de los Suplicantes, que ... con el pretexto del Capítulo 24 de un libro Intitulado Gobierno Político de las fábricas, dado a Luz por don Teodoro Ardemans ... se quiere pretender que los carpinteros que llaman de obras de afuera y otros que no son Maestros, ni están examinados hagan los tablados y demás obra de carpintería para las próximas fiestas publicadas. Y porque no es justo ... suplican ... se sirva mandar, que ninguna persona que no sea Maestro examinado de Carpintero, pueda hacer ni ajustar con los dueños de los claros tablado ni tendido alguno ... ». A requerimiento del corregidor, Ardemans aclaro que su «animo ni lo que dice la ordenanza, Capítulo 24, no es guitar al gremio de Carpinteros que tomen por su cuenta tablados, sus nichos y tendidos, sino que los oficiales que llamaren para armar dichos tendidos sean carpinteros de obras de afuera, que éstos están más expertos en la fortificación que los carpinteros de taller de puerta de calle y de éstos que fuere hábil también puede trabajar como si también hubiere puertaventaneros.

 

[17] Concretamente es el que otorga a los carpinteros la facultad de hacer los tablados con exclusividad de otros oficios: «Que los que armaren los tablados de la Plaza mayor de Madrid, solo sean Carpinteros, oficiales hechos de obras de afuera, y también oficiales de taller, y si hubiere Puertaventaneros, u otros ejercicios tocantes a la madera, que los tuvieren por su cuenta, estos solo se han de valer para hacerlos, de oficiales Carpinteros de obras de afuera» (pag. 209). Con estas palabras de Ardemans entendíamos que cuando alguno de los tablados a cuyo disfrute podía concursar el público fuese adquirido por  puertaventaneros «u otros ejercicios tocantes a la madera», también deberían recurrir a personas peritas en carpintería de armar o de afuera para levantarlos, no pudiendo hacerlo por ellos mismos.

 


lunes, 18 de marzo de 2024

Condiciones ambientales para instalar una carpintería de madera



PREGUNTA. Agradecería su ayuda para despejar dudas sobre las condiciones ambientales que favorezcan la estabilidad dimensional de nuestros materiales instalados en obras con aperturas de fachada aún o humedad persistente habitual en construcciones en curso.

Tenemos que instalar todo tipo de elementos de carpintería fija, puertas, mobiliario…en habitaciones y zonas comunes de un hotel en primera línea de costa y rodeado de vegetación. Estamos tomando datos de temperatura y humedad ambiente en el edificio, todavía con esas aberturas en fachada y sin climatizar. Como ocurre habitualmente, las presiones para realizar la instalación por parte de la constructora y la Propiedad son enormes. Con la toma de datos queremos establecer unos márgenes que si son superados justifiquen nuestra negativa a asumir responsabilidades en los desperfectos que pueda ocasionar sobre todo la humedad ambiente. He encontrado este interesante artículo que adjunto, pero me gustaría saber si disponen de alguno similar o directamente me informaran de esos márgenes de humedad ambiente que no se deben superar, sobre todo con los tableros de determinado fabricante Bs1d0, ya sean desnudos o rechapados de madera.

RESPUESTA. 

Buenos días, en relación con tu correo existen normas UNE de instalación de:

  • Suelos de Madera, UNE 56810
  • Puertas de Madera, UNE 56890
  • Ventanas: UNE 85219

Actualmente hay normativa de instalación de carpintería (puertas y ventanas) en las que para nuestros climas y en interior hay especificaciones relevantes.

Respecto al comportamiento de los tableros debería preguntar al departamento técnico de la empresa ya que los tableros ignífugos son bastante higroscópicos lo que puede derivar en torceduras y deformaciones.

lunes, 27 de noviembre de 2023

Qué normas se pueden aplicar a un revestimiento híbrido rechapado

PREGUNTA. 

Agradeceríamos que nos pudiérais ayudar a conocer cuál es la norma que regula este tipo de materiales respecto a requisitos y marcado CE.

Estamos valorando comercializar un producto formado por un tablero MDF con foam y MDF rechapado con chapa de madera natural en las 3 caras.

Vemos como posible la UNE EN 14915:2013+A2, sin embargo esta norma habla de madera maciza, no menciona MDF.

RESPUESTA.

No hay ninguna normativa vigente que yo conozca aplicable al producto que me describes. Suele ser relativamente frecuente que cuando se desarrolla un producto novedoso y más o menos complejo suceda que no hay normativa aplicable. Sobre todo cuando se trata de combinaciones de materiales diferentes aplicados de una forma especial (como es el caso) es difícil que haya normativa. En estos casos las empresas, para disponer de algún tipo de certificación suelen apoyarse en otras vías como son los documentos de idoneidad técnica (DITS a nivel nacional que en España desarrollan el Instituto Eduardo Torroja ICCET en Madrid y el ITEC en Cataluña) o su equivalente europeo (DITE).

Por otra parte al no haber normativa aplicable ni normativa armonizada (norma de marcado CE) no se puede hacer marcado CE de este no se puede pedir.

La norma que citas efectivamente es la de frisos y falsos techos de madera maciza y no sería en absoluto aplicable a vuestro producto, no obstante en dicha norma se ofrece un paquete de propiedades y de ensayos que probablemente si se puedan aplicar a vuestro producto (si no todos algunos de ellos) y que podrían aportaros un dossier de propiedades para la comercialización del producto, para la elaboración de una ficha técnica o para entregar en las licitaciones de las obras o a vuestros clientes.

Entre las propiedades que yo analizaría en vuestro producto estarían:

  • La reacción al fuego
  • El aislamiento acústico
  • La conductividad térmica
  • Las propiedades de geometría (rectitud de cantos, planitud general y local, tolerancias dimensionales en grosor, anchura y longitud, escuadría etc.)
  • Información sobre el sistema de anclaje que recomendáis y alguna prueba de resistencia de este
  • Algunos otros ensayos relativos a la resistencia del recubrimiento tales como la resistencia a la abrasión, al rayado, al manchado por productos domésticos, al lavado etc.

viernes, 11 de agosto de 2023

Certificación de empresas con AENOR

PREGUNTA. 

Buenos días, somos una empresa que se dedica a la carpintería de diseño, actualmente somos 33 empleados y estamos interesados en obtener la certificación de calidad de AENOR. Necesitamos información de tiempo del proceso y coste.


RESPUESTA.

Como marca de calidad de producto actualmente solo están disponibles dos sistemas de certificación: para puertas de paso de madera o productos derivados de la madera (actualmente 4 fabricantes) y para mobiliario de cocina (actualmente 1 fabricante).

Esta certificación de producto se basa en la implantación parcial de un sistema de calidad en la empresa de acuerdo a la norma ISO 9001, así como en auditorías y ensayos de producto sobre muestras que se toman con regularidad (cada seis meses) y en la realización de los ensayos que correspondan sobre dichas muestras para comprobar que se cumplen los estándares mínimos de calidad del producto fabricado.

Respecto a las certificaciones de ISO 9001 (Marca AENOR de Registro de Empresa) e ISO 14001 (Marca AENOR Medioambiental) se basan en:

  • la implantación en la empresa de un sistema de calidad completo (no parcial como en la certificación de producto) de acuerdo a la norma ISO 9001 (Marca AENOR de Registro de Empresa o Empresa Registrada), en el primer caso;
  • la implantación en la empresa de un sistema de calidad medioambiental conforme a la norma ISO 14001, en el segundo caso.

En ambos casos, la certificación conlleva una auditoría inicial intensa y auditorías anuales de seguimiento para comprobar que tanto la implantación del sistema de calidad ISO 9001 como la implantación del sistema de calidad medioambiental ISO 14001, continúan correctamente. Estas certificaciones no conllevan la toma de muestras periódica ni ensayo de las mismas como en el caso de la certificación de producto (puertas y muebles de cocina).


martes, 18 de julio de 2017

Clasificación decorativa de la madera de carpintería (Clases J) y conflicto con un cliente

PREGUNTA.

Hola. Somos fabricantes de perfiles laminados para carpintería con selo de calidad AITIM.

Tenemos un conflicto con un cliente a cuenta de la clasificación decorativa de la madera de un perfil laminado para carpintería (Clases J)  ¿Podrían aclararnos qué clasificación es esta?

RESPUESTA.

Buenos días,

He estado repasando la situación que me contó respecto a la partida de perfiles laminados de la clase J2 y  la situación de conflicto con vuestro cliente.

Efectivamente, tal como yo sospechaba (aunque no lo podía confirmar directamente en la conversación telefónica) en la clasificación de las clases J de calidad de madera de carpintería (como en cualquier otro tipo de clasificación decorativa o estructural de la madera) existen unas tolerancias lógicas de clasificación que en este caso además son muy amplias.

En la norma EN 13307-Perfiles simples y perfiles semiacabados de madera. Parte 1 “Requisitos”, en su apartado 4.5.1 Requisitos Generales, se establece lo siguiente: 

4.5.1  Requisitos generales

La calidad de cada cara de la pieza debe cumplir los requisitos de una de las clases establecidas en el proyecto de norma pr EN 942.

En caso de conflicto se debe evaluar la calidad de un lote aplicando el proceso de selección establecido en la Norma Experimental ENV 12169, con un Límite de Calidad Aceptable (AQL) de 10.

Como ves, en caso de conflicto, se establece (se considera normal) un NCA (Nivel de Calidad Aceptable) del 10 % según la norma experimental ENV 12169. En esta norma se establecen dos tipos de muestreo de lotes de madera muestreo simple y muestreo doble. Si elegimos el muestreo simple, la tabla de muestreo es la siguiente:

Tabla 2

Muestreo simple

Tamaños de muestra y números máximos de piezas no conformes

 

Piezas en el lote

ACL 4

ACL 6,5

ACL 10

S

A

S

A

S

A

100 a 150

151 a 280

281 a 500

501 a 1 200

1 201 a 3 200

3 200 a 10 000

10 001 o mayor

20

32

50

80

125

200

315

2

3

5

7

10

14

21

20

32

50

80

125

200

200

3

5

7

10

14

21

21

20

32

50

80

125

125

125

5

7

10

14

21

21

21

S = Tamaño de la muestra A = Número máximo de piezas no conformes

 Por ejemplo para una partida de tamaño intermedio (desconozco el tamaño de lote de vuestro cliente) de 1200 a 3200 unidades con un NCA de 10, se tomaría una muestra de 125 piezas y se admite que hasta 21 piezas puedan NO SER CONFORMES. La no conformidad puede ser por cualquier causa (incumplimiento de los criterios de la clase, tolerancias dimensionales, contenido de humedad etc.).

NOTA: NCA y ACL es lo mismo

En resumen, de una muestra de 125 piezas se admiten hasta 21 que presenten algún tipo de no conformidad. No creo que vuestro lote supere ni de lejos estos límites. Pero es que si se escoge al nivel de máxima exigencia (NCA 4), para una muestra de 125 piezas a se admiten hasta 10 No conformes, que tampoco creo que deba ser superado por vuestro lote.

Por tanto os sugiero que comentéis a vuestro cliente lo siguiente:

  1. Que en cualquier sistema de clasificación de productos de madera de primera transformación (madera aserrada,  perfiles laminados, parquet y tarima etc.) se deben admitir un número de piezas defectuosas porque la madera es un producto natural;
  1. Que con la normativa actual se debe admitir el número de piezas que corresponda al tamaño del lote que hayáis entregado con el nivel de calidad que acordéis (Por ejemplo un NCA del 10 %);
  1. Que tanto vosotros (como AITIM si es necesario) estáis dispuestos a hacer un control del lote aceptando los sistemas de muestreo establecidos en la normativa nacional y europea. 

Finalmente a título de recomendación y para evitar o para abordar estas situaciones en el futuro con otros posibles clientes, os recomiendo que incluyáis en todos vuestros documentos de contratación una pequeña nota (donde proceda eso ya es cosa vuestra), indicando que en caso de conflicto (clasificación decorativa, medidas, humedad etc.) os atenéis a una procedimiento de muestreo según la norma UNE-EN 1269 con el NCA que consideréis oportuno (por ejemplo un ACL del 10 %).

También considero una buena política comercial por vuestra parte comprometeros a reponer las piezas No conformes (si representan una proporción significativa) (por ejemplo más de un 2 %), pero no admitir en ningún caso un rechazo completo de la partida siempre que se cumplan los criterios establecidos en la norma UNE-ENV 12169.

Estoy a tu disposición para cualquier aclaración complementaria

 


lunes, 13 de febrero de 2017

Comportamiento de madera de roble en zona costera

PREGUNTA.

Buenos días. Somos fabricantes de puertas con sello de calidad AITIM.

Tenemos un cliente, que nos pide asesoramiento técnico, sobre el comportamiento de la madera de roble, en una zona costera, de gran humedad y temperatura alta durante todo el año. ¿Podría proporcionarnos información al respecto, por favor?

Por otra parte, en una reunión, del grupo de Puertas Resistentes al Fuego, al que pertenecemos, nos informaron de que en breve se podrían marcar las puertas, de paso, con un marcado CE voluntario, y nos gustaría saber su opinión al respecto.

RESPUESTA.

En relación con tu consulta paso a comentarle los siguientes aspectos:

Entiendo de tu consulta que se plantea la utilización de madera maciza de roble porque en lo que se refiere a acabados en chapa de roble el comportamiento de una puerta no debería diferir en función del tipo de chapa (madera) con la que se realice el acabado.

Quizás lo más importante de las carpinterías en zona costera no es tanto la madera sino los herrajes (bisagras, cerraduras, pomos, herrajes auxiliares etc)que es donde nosotros sabemos que se dan problemas y situaciones de conflicto.  Deben colocarse herrajes resistentes a la corrosión. En general los herrajes con recubrimiento latonado no sirven y se deben utilizar herrajes de acero inoxidable, aluminio, latón macizo o con recubrimientos plastificados.

En particular la madera de roble es estable y muy adecuada tanto en zonas de interior como en zonas de costa y no presenta mayores problemas.

Si se utiliza madera maciza se debe prestar atención a la posibilidad e de exudaciones de tanino. Los taninos son sustancias internas de la madera (de distintas especies) que se encuentran en masa  y que exudan al exterior acumulándose en la superficie y produciendo modificaciones del color. Si este fuera el caso debería aplicarse antes del acabado definitivo un “bloqueador de tanino” (la empresa asociada de AITIM 3 ABC Lasures tiene mucha experiencia en la fabricación u utilización de estos productos. El ambiente húmedo de las zonas costeras puede acelerar o contribuir a este fenómeno de manifestación de taninos en la superficie de la madera. Los taninos aparte de alterar el color superficialmente pueden producir ataques de corrosión a elementos de unión (clavos tornillos grapas) y a los herrajes de la puerta.

Por lo demás en las zonas costeras (y especialmente si las viviendas o recintos donde se van a colocar las carpinterías) están en primera línea de costa son preferibles los acabados plásticos (melaminas, laminados de alta presión HPL, CPL, o DPL, PVCs etc.) antes que los acabados chapeados o las maderas macizas.

Si se trata de una estructura de puerta constituida por tableros + chapas es conveniente utilizar tableros de calidad hidrófuga. Una combinación muy adecuada son las distintas variantes del tablero Superpan de FINSA (interior de aglomerado y caras de fibras).

Respecto a lo que me comentas del marcado voluntario de puertas, hasta donde nosotros sabemos no han cambiado recientemente las cosas y estamos todo el mundo a la espera de que termine de redactarse definitivamente la norma que va a regular el marcado CE de las puertas (llevan sin exagerarte más de 15 años con ella) que como en otros productos de construcción primero pasará por una fase de marcado voluntario (normalmente entre uno y tres años según la complejidad de los productos) y después pasará a ser obligatorio. La norma que va a regular el marcado de las puertas de interior  (las puertas de exteriores y las ventanas tienen ya su norma de marcado CE obligatorio desde el año 2006) es la EN 14351-2 (te adjunto una copia del borrador actual por si fuera de tu interés)

Como este tema del marcado CE de las puertas es un tema recurrente y que origina no pocas discusiones y conflictos en AITIM hemos redactado un artículo que hemos colgado en el área de descargas de nuestra web que explica bien todo el tema del marcado CE de puertas de interior y el estado de cosas actualmente.

Como te podrás imaginar el tema del marcado CE es importantísimo también para AITIM y no te quepa ninguna duda que cuando haya algo seguro y en firme, todas las empresas asociadas y más aun las que tenéis algún sello de calidad vais a ser informadas por AITIM muy rápidamente, pero por el momento no hay nada definitivo

Saludos cordiales


martes, 24 de enero de 2017

Normativa a aplicar a puertas de particiones de oficinas



PREGUNTA.

Tenemos una duda sobre normativa, y desde Aidime me transmiten que vosotros podriais informarnos.

Somos una empresa dedicada a la fabricación de mobiliario y sillería de oficina.

Desde hace unos años nos dedicamos tambien a la partición: tabiquería desmontable

Es aquí donde nos surge la duda que nos ocupa, ya que en algunas obras, las puertas parecen pandeadas.

Nuestras puertas pueden tener altura suelo techo, de 3 m y en espesores de 40, 50, 90 y 100 mm.

¿Existe alguna normativa que indique cuanto se puede pandear o bombear una puerta?

En Aidime me recomendaron la UNE-EN 1530, pero es para puertas de armario, y con esta construcción no creo que sea útil.

Tambien hemos consultado la norma UNE-EN 951 sobre la medición de anchura, altura, espesor y escuadría de las puertas y a la norma UNE-EN 952 sobre la medición de la planitud. Pero sólo se especifican los métodos de ensayo, no hablan de valores aceptables.

RESPUESTA.

La norma UNE-EN 1530 NO es para puertas de armario sino para puertas de paso.

En la norma UNE EN 1530 se establecen cinco clases de tolerancia para las curvaturas normales de una puerta que son el alabeo, la curvatura longitudinal o de largueros y la curvatura transversal (por cierto que en la norma estos términos están fatalmente traducidos por torsión, inclinación y hundimiento. Estas tolerancias de la norma se entiende que se deben cumplir respecto a las medidas normales de fabricación que el fabricante debe marcar en el testero de la puerta o en un etiquetado o en la documentación de acompañamiento.

 

 

 

 

Desviaciones

 

 permitidas

 

 

 

 

 

Torsión (alabeo)

mm

 

Inclinación (curvatura de largueros)

mm

 

Hundimiento (curvatura de testeros)

mm

 

Tolerancia Clase 0

 

*

 

*

 

*

 

Tolerancia Clase 1

 

10

 

10

 

6

 

Tolerancia Clase 2

 

8

 

8

 

4

 

Tolerancia Clase 3

 

4

 

4

 

2

 

Tolerancia Clase 4

 

2

 

2

 

1

 

* Sin requisitos

 

 

 

 

 

 

 

Si a lo que se refieren vdes es a puertas de armario, existe una norma exclusivamente nacional (no europea) que es la UNE 56829 “Hojas de puerta para frentes de armario de obra. Métodos de ensayo y especificaciones”.

En esta norma se establecen las siguientes especificaciones:

 

Hojas de puerta de armario

Hojas de puerta de maletero

 

Largueros

Testeros

Largueros

Testeros

Curvatura

H < 2030 mm, 4 mm

H ³ 2030 mm, 6 mm

£ 1 mm

£ 1 mm

Alabeo

H < 2030 mm, 4 mm

H  ³ 2030 mm, 6 mm

 £ 2 mm

 

H = Altura de la puerta

 

Espero que estas explicaciones les sean de utilidad.



jueves, 27 de octubre de 2016

Un poco de historia: El teatro fue el gran impulsor de la industria de la madera en nuestro Siglo de Oro


El comienzo de esta industria queda reflejada en las siguientes actividades: leñadores, carpinteros, carreros y silleros.
En aquel Madrid de próximos y extensos bosques la leña debió de ser una de sus principales riquezas. Sacar leña fuera del término municipal, si no era con licencia especial del Concejo, constituía un delito, que se castigaba con la multa correspondiente y el embargo de la carga. En acta del 30 de septiembre de 1464 el castigo se consignaba en pérd:da de la carreta y multa de 600 maravedises La importancia de los carpinteros, carreteros y silleros no era muy grande, ya que entre todos éstos sumaban tan sólo diez talleres.
La mayor parte de los oficios de la madera comienzan a tener importancia a finales del siglo XVIII, debido, más que a su esmerada elaboración, al aumento del censo industrial.
Además, a consecuencia de considerar los oficios manuales como denigrantes por quienes se tenían por caballeros, han de ser los artesanos extranjeros venidos a la Corte los que en su mayor parte contribuyen a la regeneración de estas industrias. 
En esta época no debían de ser muy felices las realizaciones del mueble en Madrid, debido a ello se hacía notar la competencia, tanto del resto del país como del extanjero, concretamente la ciudad alemana de Nuremberg, célebre entonces por sus armarios, fue una de las que hizo mayores envíos a la Corte española, hasta que, para evitar la competencia, se llegó no sólo a la prohibición de entrada de los mismos en nuestra patria, sino que se decretó su expulsión. Lo que no sabemos es si los ciudadanos que ya tenían algún armario germano en su casa se verían obligados a devolverlos, aunque creemos que no llegaría la cosa a tanto.
En 1621, año de la subida al trono del rey Felipe IV, se inicia la época de mayor grandeza de nuestra poesía dramática, creando una grandísima afición en toda España, concretamente en Madrid, haciendo necesario, para poder representar las obras del Siglo de Oro, la construcción de 'tablados y escenarios, entrando de este modo la industria de la madera 'en un período de gran esplendor.
De esto se deduce que Lope y Calderón fueron, sin proponérselo, los grandes impulsores de esta industria por aquel entonces.
El lujo de que se hace gala durante el siglo XVIII está en consonancia con el gran desarroilo industrial de la ebanistería.
Destacan en este período numerosos mueblistas de la Corte, especializados, por el gusto de la época, en la marquetería y dorado a fuego. Entre los doradores fueron célebres Cristóbal Guío, que trabajó en el Buen Retiro, y Simón Mateo Sánchez, al servicio de la Real Casa.
En las ordenanzas gremiales existía una disposición por la cual los carpinteros no estaban autorizados a trabajar en determinadas maderas. Esto se abolió por real orden de Carlos IV, de 19 de junio de 1799, con motivo de una denuncia hecha por el gremio de ebanistas contra un carpintero, al que acusaban de haber comprado un carro de madera de haya y tejo, cuyo uso le estaba prohibido; mas la Junta de Comercio estimó que convendría, en bien de la libertad de la industria, dar fin a estas restricciones por lo que el Rey resolvió que en 'lo sucesivo, ambos gremios usasen sin distinción la clase de maderas; finas u ordinarias, que les conviniera.
Mediado el siglo XIX existían en Madrid las siguientes industrias afectas a la madera: 16 fábricas de construcciones de coches, 12 de cintas y listonería, 15 ebanistas, 24 constructores de carros, 34 silleros de paja, 98 carpinteros, 28 torneros y cinco toneleros y cuberos.
En 1940, los industriales. sociedades anónimas y empresas individua!es eran 1567. En la actualidad (1954) son 3.481. De ellos, 817 son carpinteros a mano, 604 talleres de carpintería mecánica, y 439 serrerías. Las que faltan se reparten en grupos más pequeños, entre los cuales figura un hormero a mano.

Fuente: Madera y Corcho. Boletín informativo del Sindicato Nacional de la Madera y Corcho, 1954

Un poco de historia: El teatro fue el gran impulsor de la industria de la madera en nuestro Siglo de Oro


El comienzo de esta industria queda reflejada en las siguientes actividades: leñadores, carpinteros, carreros y silleros.
En aquel Madrid de próximos y extensos bosques la leña debió de ser una de sus principales riquezas. Sacar leña fuera del término municipal, si no era con licencia especial del Concejo, constituía un delito, que se castigaba con la multa correspondiente y el embargo de la carga. En acta del 30 de septiembre de 1464 el castigo se consignaba en pérd:da de la carreta y multa de 600 maravedises La importancia de los carpinteros, carreteros y silleros no era muy grande, ya que entre todos éstos sumaban tan sólo diez talleres.
La mayor parte de los oficios de la madera comienzan a tener importancia a finales del siglo XVIII, debido, más que a su esmerada elaboración, al aumento del censo industrial.
Además, a consecuencia de considerar los oficios manuales como denigrantes por quienes se tenían por caballeros, han de ser los artesanos extranjeros venidos a la Corte los que en su mayor parte contribuyen a la regeneración de estas industrias. 
En esta época no debían de ser muy felices las realizaciones del mueble en Madrid, debido a ello se hacía notar la competencia, tanto del resto del país como del extanjero, concretamente la ciudad alemana de Nuremberg, célebre entonces por sus armarios, fue una de las que hizo mayores envíos a la Corte española, hasta que, para evitar la competencia, se llegó no sólo a la prohibición de entrada de los mismos en nuestra patria, sino que se decretó su expulsión. Lo que no sabemos es si los ciudadanos que ya tenían algún armario germano en su casa se verían obligados a devolverlos, aunque creemos que no llegaría la cosa a tanto.
En 1621, año de la subida al trono del rey Felipe IV, se inicia la época de mayor grandeza de nuestra poesía dramática, creando una grandísima afición en toda España, concretamente en Madrid, haciendo necesario, para poder representar las obras del Siglo de Oro, la construcción de 'tablados y escenarios, entrando de este modo la industria de la madera 'en un período de gran esplendor.
De esto se deduce que Lope y Calderón fueron, sin proponérselo, los grandes impulsores de esta industria por aquel entonces.
El lujo de que se hace gala durante el siglo XVIII está en consonancia con el gran desarroilo industrial de la ebanistería.
Destacan en este período numerosos mueblistas de la Corte, especializados, por el gusto de la época, en la marquetería y dorado a fuego. Entre los doradores fueron célebres Cristóbal Guío, que trabajó en el Buen Retiro, y Simón Mateo Sánchez, al servicio de la Real Casa.
En las ordenanzas gremiales existía una disposición por la cual los carpinteros no estaban autorizados a trabajar en determinadas maderas. Esto se abolió por real orden de Carlos IV, de 19 de junio de 1799, con motivo de una denuncia hecha por el gremio de ebanistas contra un carpintero, al que acusaban de haber comprado un carro de madera de haya y tejo, cuyo uso le estaba prohibido; mas la Junta de Comercio estimó que convendría, en bien de la libertad de la industria, dar fin a estas restricciones por lo que el Rey resolvió que en 'lo sucesivo, ambos gremios usasen sin distinción la clase de maderas; finas u ordinarias, que les conviniera.
Mediado el siglo XIX existían en Madrid las siguientes industrias afectas a la madera: 16 fábricas de construcciones de coches, 12 de cintas y listonería, 15 ebanistas, 24 constructores de carros, 34 silleros de paja, 98 carpinteros, 28 torneros y cinco toneleros y cuberos.
En 1940, los industriales. sociedades anónimas y empresas individua!es eran 1567. En la actualidad (1954) son 3.481. De ellos, 817 son carpinteros a mano, 604 talleres de carpintería mecánica, y 439 serrerías. Las que faltan se reparten en grupos más pequeños, entre los cuales figura un hormero a mano.

Fuente: Madera y Corcho. Boletín informativo del Sindicato Nacional de la Madera y Corcho, nº 69, 1952

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un poco de historia:La industria de la madera en Madrid bajo la Casa de Austria y de los Borbones del siglo XVIII. Los gremios de la madera


Este importante ramo industrial, tan variado en sus distintas manifestaciones productoras -desde la más rudimentaria obra tosca y vulgar hasta el refinamiento y admirable arte del mueble de estilo, de la ebanistería de lujo-, apenas tiene importancia, comparativamente con tiempos posteriores, en el Madrid de los siglos XVI y XVII.
La mayor parte de los oficios de la madera comienzan a tener algún valor en la Corte de los Austrias, en las postrimerías del siglo XVII, y no precisamente por una elaboración esmerada, pues es período, en esto como en todo, de franca decadencia, sino por haberse experimentado un aumento en su censo industrial y ser, sobre todo, la época en que, como consecuencia del estúpido prejuicio de considerar a los oficios en general como denigrantes a cuantos se tildaban de caballeros, llegan a establecerse a la Corte artesanos extranjeros, que contribuyen grandemente a la regeneración de estas industrias.
Por Larruga, en sus famosas Memorias, conocemos algunos detalles sobre la organización gremial de Madrid en este período. En 1588 se aprobaron las Ordenanzas de los gremios de entalladores y  ensambladotes, a los que posteriormente se unió el de ebanistas, formando un solo cuerpo, adicionándose sus Ordenanzas, que fueron aprobadas en 1675.
Nada dice Larruga acerca de que por qué los ebanistas forman gremio sin los entalladores, siendo así que el gremio de la ebanistería sería o debería ser el más importante de la madera, más aún teniendo en cuenta que otros oficios mucho menos interesantes forman gremio separado. Podría ser una razón el que la ebanistería, como ocurrió en Valencia, fuese una manifestación industrial que empezaría a conocerse y desarrollarse después de los trabajos de entalladores y ensambladores; pero es más probable que se unieran a éstos otros oficios, por ser pocos en un principio los artesanos dedicados a la ebanistería, y esto les obligaba a convivir unidos a otros gremios.
Algo de esto prueba el hecho de que-según Larruga-e1 gremio de carpinteros (que se constituyó en 1668), para evitar pleitos con el de ebanistas (que ya existía en esta fecha), se unió con los que llamaban banquiadristas, y lograron tener sus Ordenanzas en este mismo año.
Induce todo esto a pensar que los gremios de la madera en Madrid parecen tener alguna importancia en la segunda mitad del siglo XVII, como elocuentemente lo atestigua esa constante lucha. A fines de aquel siglo, el gremio de puerta-ventaneros sostiene un largo pleito con los carpinteros, dando motivo a que el Consejo, por una ejecutoria despachada en 15 de diciembre de 1694, declarase lo que a cada uno de dichos gremios correspondía. trabajar. En 1647 se subdividieron en Madrid algunos gremios en otros muchos para que, trabajando cada uno en sus respectivas labores, se les repartiese la correspondiente alcabala, llamada de. vecindad, para cumplir d precio del encabezamiento en que Madrid tomaba aquel derecho Y le cedía a beneficio de todos sus gremios en común.
En la relación de gremios de Madrid, de 1636, figuraban los siguientes de la Madera:
carpinteros, entalladores, silleros y doradores.
El gremio de torneros existía hacía tiempo, pero por sus disputas con los ensambladores no consiguieron ver aprobadas sus Ordenanzas hasta el 9 de septiembre de 1664. En 23 de diciembre de 1666 el Consejo aprobó las de los maestros de coches, que fueron modificadas en 31 de mayo de 1692. Este oficio, de gran interés debido al afán que por el uso del coche se desarrolló en el siglo XVII (al punto de hacer precisas determinadas medidas restrictivas, considerándolo como artículo de lujo, sobre todo en los años de Felipe III y Felipe IV, que dictaron numerosas pragmáticas), no llega a su perfección, no obstante, hasta el siglo
siguiente.
Los silleros, según Larruga, figuraron unidos a los carpinteros hasta 1664, en cuya fecha formaron gremio aparte, siendo aprobadas sus Ordenanzas. Fabricaban, además de sillas de paja, fuelles, rastrillos, jaulas, ratoneras y algunas obras de cedacería.
El mueble, en general, sufrió en esta época en Madrid la competencia de otras producciones no sólo del país, sino del extranjero.
Del pueblo toledano de Vargas o Bargas se traían los famosos bargueños, de los que, no obstante, se llegaron a hacer en Madrid imitaciones perfectas. En 1603 debía ser tanta la competencia de otros países, que Felipe III publicó un edicto prohibiendo la entrada de muebles extranjeros. Uno de los centros de producción que más envíos hizo a la Corte española fué Nuremberg, la ciudad germánica, célebre entonces por sus armarios, llegándose no sólo a la prohibición de entrada de los mismos, sino que se ordenó su expulsión.
De estos tiempos cabe recordar los famosos mueblistas madrileños especialmente los citados por Riaño sacados de documentos que se conservan en la Academia de Bellas Artes de San Fernando; Marcos Garda, mueblista escultor del Rey, floreció en los años 1637 a 1642. Tomás Murga, que fué un famoso maestra escultor de muebles del Príncipe Real (después de Felipe IV) sobre el año 1614, Alano Perezano figura como agregado a la Casa Real en 1623. Pedro Rodríguez, que prometió a Felipe III construir contadores y bufetes más baratos que los traídos de Aleman:a. Francisco Radis fué un famoso maestro escultor de armarios de marfil y de ébano por el año 1617, y Lucas Velasco, maestro pintor y decorador de armarios, cuyo taller gozaba de fama en 1633. También tuvieron prestigio en el siglo anterior Antonio de Madrigal y Gaspar de Alvareda, examinadores del gremio, en 1597, Y Bernardo Gaitán, Pedro Sánchez y Diego de Tapia, maestros doradores, en 1599.
Los muebles más frecuentes y más codiciados a la sazón: eran las mesas, asientos, butacas, cuadrangulares, jamugas y asientos renacentistas del llamado estilo español, los que no sólo se usaban en el país, sino que se exportaban a toda Europa. Se distinguían por sus adornos de telas bordadas, sus cueros con figuras de realce y el cuerpo dorado, los famosos "guardameciles", imítando los legítimos procedentes de la ciudad árabe de Gadames, que al repujarse en España se llegó a la creación de ]os "cordobanes", que durante siglos dieron a nuestra industria merecido renombre. Los armarios y bargueños que se hacían en Madrid imitando a los de otros talleres más famosos de provincias se construían con incrustaciones de marfil y concha, bronce y plata, usándose maderas finas, como el ciprés, ébano, palo santo, sándalo, etc.
Gozaron de prestigio en esta época las camas con brocados de oro, especialidad de los obreros españoles, destacando como adorno típico de estos muebles el encaje de oro llamado "punto de España".
El gremio de carpinteros desfilaba en las procesiones de Jueves Santo, al mediodía, conduciendo el paso de Nuestra Señora de la Huída a Egipto.
En el Bando de 1591 se prohibía a los carpinteros, silleros, ensambladores, entlaadores y carreteros, lo mismo que a los herreros y rejeros~ que sacasen a la calle sus oficiales materiales, herramientas, bancos de sus oficios y otras cosas que las ocupasen, no pudiendo salir de las tiendas bajo multa; lo que demuestra cuan abundantes debían ser las industrias de este ramo en el Madrid de entonces. También se localizaba la industria de torneros, doradores y carpinteros que tenían tiendas en los soportales de la Plaza Mayor, calles
Mayor, Toledo y Atocha.
En el Pregón de 1613 se prohibía que anduviesen sin trabajo; o sea en huelga, a los carpinteros, lo que se había ordenado también a otros oficios.
De las industrias de este ramo en el Madrid de los siglos XVI y XVII de que se poseen más datos, es quizá las de los entaladores, doradores y ensambladores por un curioso y documentado estudio de Entrambasaguas.
Cita este prestigioso erudito nombres y datos biográficos de 51 industriales de esos oficios, de los cuales, 24 fueron entalladores, 22 doradores y los cinco restantes ensambladores. Cuarenta de ellos trabajaron durante el siglo XVII y los 11 restantes en el XVI.
Entre los más importantes industriales de estos gremios figuran, durante el siglo XVI, Juan de Borgoña, dorador, que murió antes de 1586. Juan de Brizue1a, entallador, fallecido en ese mismo año. Juan de Espinosa, dorador, que muere en 1526, y tenía su industria en la calle Mayor. Juan de Esquivel, que trabajaba por el año 1587.
José Gaitán de Aristay, dorador, que poseía casa propia en los soportales de los doradores en la calle Mayor, y era ya famoso en 1586. En la misma calle, en 1585, vivía el entallador Justo de León y otro más del oficio llamado Luis López, que murió en 1596. Juan de Pemanes, entallador, fallecido en 1594, y otros.
Del siglo XVII se poseen datos de Juan Alonso, que vivía en la calle de Hortaleza y falleció en 1615, Lorenzo de Echevarría, de la calle del Príncipe. Esteban Fernández, de la calle de las Negras. Francisco González, también de la calle de Hortaleza, Juan Mateo, con casa propia en la calle de las Infantas. Rodrigo de Matienzo, de la calle Mayor. Pedro de Muntufar, de la carrera de San Jerónimo. Miguel de Valcázar, de la calle del Carmen, y otros.
Entre los doradores, se citan por Entrambasaguas a Gaspar de Alvarado, en la carrera de San Jerónimo. Pedro Calvo, domiciliado en la calle Mayor. Bartolomé de Carrión, de la Cava de San Miguel. Pedro Casado y Juan de Madrid, domiciliados ambos en la Puerta del Sol, y otros, entre los que descuellan Juan de Chaves, que fue dorador de Felipe III y gozó de gran posición económica.
Los cinco ensambladores que cita Entrambasaguas en su trabajo son los siguientes: Francisco Aralaz, que en 1614 vivía en la Carrera de San Jerónimo. José García, que tenía su establecimiento en 1616 en la calle de Carretas. Alonso López de la Torre, con taller en la calle del Soldado y fallecido en 1627. Justo Romero, muerto en 1614, que vivió frente a San Luis.
La afición al arte decorativo en todos los lugares de España -y muy particularmente en la Corte- motivó el desarrollo en el ramo de la madera de una industria que llegó a alcanzar bastante auge: la construccion de tablados y carros aplicados a la escenografía. Refiriéndose a este asunto dice Vossler, en el capítulo de su obra sobre Lope, que titula La Escena Española : "Las grandes ciudades instalaron talleres para la  construcción de los tablados y carros destinados a servir de escena a los autos (sacramentales)". A partir de 1621, año que sube al trono Felipe IV, iniciándose el periodo de mayor grandeza de la poesía dramática castellana, comienza a desenvolverse en Madrid la verdadera escenografía artística, a base de perspectivas y bastidores. Con tal motivo, la industria de la madera, relacionada con el arte escénico, entra en su período de mayor esplendor.
En la segunda mitad del siglo XVII la construción de tablados y escenarios debió alcanzar todavía más desarrollo. En un documento del Municipio de 14 de junio de 1659, con ocasión de las fiestas del Carpos en Madrid, se da cuenta de lo gastado para la representación de varios autos sacramentales que Calderón escribió expresamente para tal festejo, invirtiéndose doce mil reales para la construcción de carros, o sea una cuarta parte exacta de los gastos totales, que se elevaron a cuarenta y ocho mil reales de vello.
Los carpinteros, según un auto de 1648, eran los únicos autorizados para montar los tablados en la plaza en las fiestas de toros.
Larruga en sus Memor:as, dice que en su época (reinado de Carlos III), principalmente, eran muchas las personas que en Madrid se dedicaban a trabajar madera, distribuyéndose en diez gremios (o sea seis más que los que figuraban en la Relación de Gremios de 1636, reinando Felipe IV), sin contar otros muchos maestros del ramo que no constituían comunidad, como fueron los Cajeros, Cedaceros y otros.
Los diez gremios que a la sazón existían en Madrid (y que funcionaban todavía al final del siglo XVIII) eran los de Entalladores, ensambladores y ebanistas; Carpinteros, puertaventaneros; Torneros; Maestros de coches; Carreteros; Silleros; Cesteros; Guitarreros y Peineros. Algunos gremios, cuales los de entalladores y guitarreros, existían desde el siglo XVI (Ordenanzas de 1588 y 1568, respectivamente).
Otros como los silleros (Ordenanzas de 1644), los torneros (Ordenanzas de 1566 confirmadas en 1664), Maestros de coches (Ordenanzas de 1566, sancionadas en 31 el mayo de 1692), carpinteros (Ordenanzas C!I 1668) Y ebanistas (en 1675, al unirse con los ensambladores y entalladores), se legalizaron corporativamente durante el siglo XVIII y fechas citadas. No aparecen en la relación de gremios de Madrid de 1636, referida, por constituirse después de este año, En el siglo XVIII se crean los gremios de carreteros (al separarse del de maestros de coches), siendo aprobadas sus Ordenanzas por Felipe V en 1761; el de cesteros, cuyas Ordenanzas, asimismo, fueron aprobadas por el primer Barbón español en 1722, y los
peineros, cuyas Ordenanzas aprobó Carlos III en 1762.
En la misma decimoctava centuria se dieron nuevas Ordenanzas a los Gremios de la Madera, que ya las poseían de siglos anteriores. Los entalladores, ensambladores y ebanistas, en 1748, agregaron quince capítulos a los que tenían vigentes en 1675, al fusionarse los últimos con aquéllos. Los maestros de coches vieron aprobadas sus Ordenanzas por Real Céduda de Carias III, el: 30 de abril de 1772; los silleros obtuvieron nueva Reglamentación del oficio en el año 1705, El único gremio que no sufrió modificación alguna en el siglo XVIII fué el de guitarreros, cuyas primeras Ordenanzas, en 1578, fueron adicionadas en 1695.
Es interesante reproducir algunas otras noticias que al correr de la pluma recoge Larruga sobre estos gremios. Se llega a la conclusión de que en el año 1668 los carpinteros, para evitar pleitos con los ebanistas, se unieron a los que llamaban cuadristas, logrando poseer Ordenanzas en ese mismo año. A su vez los puertaventaneros tuvieron numerosos pleitos con el gremio de carpinteros, lo que fue motivo a que el Consejo, por una ejecutoria despachada en 7 de diciembre de 1694, declarase lo que él cada uno de estos gremios correspondía trabajar; pero, al parecer, no hubo acuerdo; pues a pesar de que los puertaventaneros presentaron sus Ordenanzas, se opusieron a ellas los carpinteros, y después de muchos años de litigio en los tiempos de Larruga, ignoraba éste que tuviesen aprobadas sus Ordenanzas los puertaventaneros.
Los torneros sostuvieron disputas con los ensambladores, lo que fué motívo de que sus Ordenanzas no se confirmasen hasta el año 1664; es decir, un año después de estar presentadas a su aprobación. La industria de confección de coches y carrozas, hasta el año 1760; adelantó poco, no obstante que formaban gremios desde 1666, por el poco progreso del oficio en cuanto eil gusto y arte que exigía el siglo XVIII, famoso. por su elegancia y fausto. En este año 1760 se estableció en Madrid el francés Carlos Roche Darribigny, que se trasladó a nuestra villa desde París; construyendo coches a la moda perfectamente pintados, dorados y charolados, provistos de ricos bronces. El gremio se opuso a su permanencia, y después de algunos años, en 1772, por Real Cédula de 30 de abril se mandó que los maestros de coches fueran extranjeros o del Reino, aprobados en sus respectivas capitales, que quisieran establecerse en Madrid o en otras localidades del país, para acrecer su industria serían incorporados en el correspondiente gremio, presentando su título o carta de examen original y contribuyendo con las cargas correspondientes.
Los cesteros, industria que en opinión de Larruga debería ser libre,estaba reglamentada y se prevenía en dichas Ordenanzas que nadie podía ser examinado para Maestro sin llevar tres años de aprendizaje. 
Los guitarreros estaban unidos a los fabricantes de violines. Al final del siglo XVIII eran pocos los talleres, a pesar del mucho consumo que se hacía en Madrid de tales instrumentos, y esto obedecía, según Larruga, a que no se fabricaban bien. Esta industria alcanza su fama, en lo que a los guitarrerosse refiere, en el siglo siguiente, principalmente en la primera mitad del siglo XIX.
Los cajeros, que no formaron gremio nunca, poseían en Madrid, en el siglo XVIII. varios talleres de cajas de madera diferentes cuya fabricación hizo bastantes progresos, habiéndose establecido en tiempos de CarlosIIII una escuela en Madrid de aprendizaje para perfección del oficio.
Destacan en este período, entre los numerosos mueblistas de la Corte, especializados por el gusto reinante en la marquetería y dorado a fuego Juan de Arellano, Emilio Arias, ensamblador de la Casa de la Reina en 1725: José Rodríguez y Francisco Beltrán, veedores estos dos últimos, respectivamente, de los gremios de ebanistas y entalladores y ensambladores, reunidos en 1751. En los años de Carlos IV existían como industrias complementarias la pintura en cristal del tipo francés, llamada "eglomisé", así como los estucos y esmaltes, en los que probaron su habilidad los industriales madrileños. Entre doradores a fuego fueron célebres Gabriel Pérez, Cristóbal Guia -que trabajó en el Buen Retiro- y Simón Mateo Sánchez, al servicio de la Real Casa.
Otra manifestación de la industria del mueble de lujo en Madrid en este período es la elaboración de las. sillas de mano, delicada y suntuosa fabricación, en la que despuntó Fernando Rodríguez, durante el reinado de Carlos IV.
A finales del siglo, el poder real tiende con sus disposiciones a lograr que se suavice el rigor de las Ordenanzas gremiales del ramo de la madera en Madrid. Así, por Real Orden de Carlos IV, de 19 de junio de 1799, se establece que con motivo de una denuncia hecha por el gremio de ebanistas contra un carpintero de la villa por haber comprado un carro con madera de haya y tejo, cuyo uso les estaba prohibido, y estimando la Junta de Comercio que convendría, en bien de la libertad de la industria, abolir estas restricciones, el Rey resolvió .que en lo sucesivo usasen ambos gremios, sin distinción, de las maderas finas u ordinarias que les conviniesen para sus obras.

Fuente: Boletín Informativo del Sindicato Nacional de la Madera y el Corcho nº 69, 1952