PREGUNTA
¿Cómo conocer la penetración del producto protector en la madera y la clase de riesgo para la que es válida a partir de una muestra?
RESPUESTA
El método es el siguiente. Se pulveriza sobre una de las caras de las probetas una solución de Cromo-Azurol S y Acetato Sódico en agua, reactivo que resalta la zona impregnada de las mismas, posteriormente se evalúa la penetración del protector en la pieza.
Después de aplicar el reactivo, la sección de la pieza impregnada con el producto protector se tiñe de azul y permite comprobar que la penetración del producto protector de la madera abarca aproximadamente un 10 % de toda la sección de la pieza.
Sobre los valores que se obtengan en las penetraciones hay que tener en cuenta el tamaño del lote de muestras. En el apartado 5.2.2.- “Tolerancias de penetración para lotes”, de la UNE EN 351-1, se especifica que las tolerancias máximas expresadas en % de las unidades de muestreo del lote no conformes con la especificación de penetración deben ser las siguientes:
‒ para las maderas impregnables 10%
‒ para las maderas resistentes a la impregnación 25 %
nota: lo que quiere decir que en maderas impregnables se admitirá que un 10% de las piezas pueden no cumplir la especificación que se defina para la penetración, y para las maderas resistentes a la impregnación un 25% de las piezas.
Esta penetración se correspondería con la clase P1, ver anexo “Clases de Riesgo - Penetraciones y Retenciones”.
La penetración del producto protector utilizado en la muestra enviada (P1), permitiría utilizar esta pieza en la clase de riesgo 2 si se trata de madera fácilmente impregnable, y en la clase de riesgo 3 si se trata si se trata de madera difícilmente impregnable, ver anexo “Clases de Riesgo - Penetraciones y Retenciones”.
jueves, 23 de mayo de 2002
jueves, 18 de abril de 2002
Medios a utilizar para mejorar una estructura ante el fuego
PREGUNTA
Una vez comprobado por cálculo que determinadas piezas de una estructura de madera antigua no llega a alcanzar el tiempo requerido de estabilidad al fuego ¿qué alternativas existen para su cumplimiento?
RESPUESTA
Como propuestas de actuación sobre los elementos que no cumplen la estabilidad requerida, a modo de sugerencia, se plantean las siguientes alternativas:
- Rociadores automáticos
La función de los rociadores es la de humedecer la madera en caso de incendio, con lo que se consigue un retardo en el inicio de la carbonización y en la propagación del fuego. Aunque con los datos disponibles no es posible cuantificar la eficacia de estos sistemas, es evidente que el aporte de humedad a la madera retrasa considerablemente el inicio de la carbonización, por lo que tendrá un repercusión directa y positiva en el aumento de la estabilidad al fuego de la estructura. Esta solución se plantea en ocasiones como una alternativa válida para estructuras históricas como la que es objeto de este informe.
En la actualidad, realizada una búsqueda entre la información existente en el sector, no se han encontrado datos relativos a la aplicación y eficacia de estos sistemas sobre estructuras de madera en España, aunque en algunos países de Europa se contempla su uso como un medio para aumentar las garantías en situación de incendio.
En caso de ser utilizados deberán ser los fabricantes de los sistemas de rociado automático los que aporten las garantías necesarias en función de los estudios técnicos pertinentes y de su experiencia en este campo, de las características técnicas de los sistemas empleados, de la correcta colocación de los rociadores, etc.
- Estructura portante complementaria
Se trataría de construir una estructura portante complementaria por encima de las estructuras actuales, conservando las actuales estructuras de madera como artesonados colgados o independientes. La función que cumpliría el artesonado, además de estética, sería la de proteger a la nueva estructura portante.
- Protección de la estructura actual
La protección puede realizarse ocultando físicamente la estructura actual bajo materiales adecuados y especialmente indicados para este uso, de los cuales se puede encontrar una amplia gama en el mercado. Con esta solución, como es lógico, la madera actual tendría que quedar parcial o totalmente oculta.
- Protección mediante barnices retardantes del fuego
Otro sistema de protección puede consistir en la aplicación de productos capaces de retrasar la reacción al fuego de la madera y, por tanto, de aumentar la estabilidad al fuego de la estructura. Estos productos, llamados normalmente barnices ignífugos, pueden aportar incrementos de estabilidad de entre 10 y 15 minutos, aunque requieren un mantenimiento periódico adecuado. La información relativa a la eficacia de estos productos, la cual debe ser contrastada por los ensayos pertinentes, así como las instrucciones de aplicación y las garantías exigibles al producto, deben ser aportados por el fabricante.
Una vez comprobado por cálculo que determinadas piezas de una estructura de madera antigua no llega a alcanzar el tiempo requerido de estabilidad al fuego ¿qué alternativas existen para su cumplimiento?
RESPUESTA
Como propuestas de actuación sobre los elementos que no cumplen la estabilidad requerida, a modo de sugerencia, se plantean las siguientes alternativas:
- Rociadores automáticos
La función de los rociadores es la de humedecer la madera en caso de incendio, con lo que se consigue un retardo en el inicio de la carbonización y en la propagación del fuego. Aunque con los datos disponibles no es posible cuantificar la eficacia de estos sistemas, es evidente que el aporte de humedad a la madera retrasa considerablemente el inicio de la carbonización, por lo que tendrá un repercusión directa y positiva en el aumento de la estabilidad al fuego de la estructura. Esta solución se plantea en ocasiones como una alternativa válida para estructuras históricas como la que es objeto de este informe.
En la actualidad, realizada una búsqueda entre la información existente en el sector, no se han encontrado datos relativos a la aplicación y eficacia de estos sistemas sobre estructuras de madera en España, aunque en algunos países de Europa se contempla su uso como un medio para aumentar las garantías en situación de incendio.
En caso de ser utilizados deberán ser los fabricantes de los sistemas de rociado automático los que aporten las garantías necesarias en función de los estudios técnicos pertinentes y de su experiencia en este campo, de las características técnicas de los sistemas empleados, de la correcta colocación de los rociadores, etc.
- Estructura portante complementaria
Se trataría de construir una estructura portante complementaria por encima de las estructuras actuales, conservando las actuales estructuras de madera como artesonados colgados o independientes. La función que cumpliría el artesonado, además de estética, sería la de proteger a la nueva estructura portante.
- Protección de la estructura actual
La protección puede realizarse ocultando físicamente la estructura actual bajo materiales adecuados y especialmente indicados para este uso, de los cuales se puede encontrar una amplia gama en el mercado. Con esta solución, como es lógico, la madera actual tendría que quedar parcial o totalmente oculta.
- Protección mediante barnices retardantes del fuego
Otro sistema de protección puede consistir en la aplicación de productos capaces de retrasar la reacción al fuego de la madera y, por tanto, de aumentar la estabilidad al fuego de la estructura. Estos productos, llamados normalmente barnices ignífugos, pueden aportar incrementos de estabilidad de entre 10 y 15 minutos, aunque requieren un mantenimiento periódico adecuado. La información relativa a la eficacia de estos productos, la cual debe ser contrastada por los ensayos pertinentes, así como las instrucciones de aplicación y las garantías exigibles al producto, deben ser aportados por el fabricante.
miércoles, 20 de marzo de 2002
Condiciones para colocar fachadas de madera maciza o de tablero contrachapado
PREGUNTA
¿Qué precauciones habría que tener al colocar una fachada de madera o de tablero contrachapado?
RESPUESTA
En la instalación de fachadas de madera maciza y de tablero contrachapado sobre los muros exteriores (fachadas de madera) se pueden adoptar las siguientes precauciones:
‒ En el caso de utilizar tableros contrachapados, estos deberán ser de la clase “calidad de encolado: exterior”. Antes de instalarse deben acondicionarse y protegerse de la lluvia y de la suciedad durante su almacenamiento. En el momento de colocarse deben tenerse en cuenta sus cambios dimensionales (los tableros contrachapados incrementan su longitud en 1 mm/m cuando el contenido de humedad se incrementa un 10 %. Un tablero de 15 mm se hinchará aproximadamente 0,5 mm cuando su contenido de humedad se incrementa en un 10%). Si los tableros contrachapados se mecanizan en obra, los bordes que se corten deben volverse a sellar con pintura o productos especiales.
‒ La última pieza de madera o tablero más cerca del terreno deberá situarse a una distancia igual o superior a 20 cm (de 30 a 50 cm según otros autores). De esta forma se evitará la salpicadura de la lluvia y que la vegetación o la nieve pueda obstruir la circulación del aire e impedir una correcta ventilación de la pared.
‒ Las piezas se colocarán separadas del muro mediante rastreles. Si se eligen rastreles de madera, estos deberán protegerse en profundidad. Se dispondrán de tal forma que no formen líneas continuas, tanto si se colocan vertical como horizontalmente, ya que así favorece la ventilación por la parte interior del recubrimiento. La separación recomendada entre rastreles es de 50 cm (máximo 60 cm). Su espesor debería ser igual o superior al de las tablas o tablero y su ancho 2 veces el espesor de los mismos. La profundidad mínima de la cámara de aire debe ser 20 o 25 mm.
‒ Las piezas de madera, tanto si se colocan en vertical como en horizontal, y los tableros que forman el revestimiento deberán estar biselados o con los bordes redondeados tanto en su parte superior como en la inferior. De esta forma se consigue que no se acumulen las gotas de lluvia. Otras alternativas son mecanizar la pieza para darles cierta pendiente, en parte o en toda la pieza, o colocar las piezas del entablado inclinadas y solapadas entre sí, con lo que se consigue crear una pendiente para que escurra el agua.
‒ Si las piezas de madera son muy largas se aconseja realizar dos ranurados paralelos en la cara no vista, con el fin de absorber los movimientos de la madera. La profundidad de los rebajes suele ser de 1/3 del espesor de la pieza.
‒ Se recomienda dejar una separación entre las piezas de madera del revestimiento, tanto si se colocan vertical como horizontalmente, para facilitar el movimiento producido por el cambio de las condiciones ambientales (temperatura y humedad relativa del aire). Cuando las piezas de madera se colocan horizontalmente y solapadas o montadas entre sí solamente se debería fijar el borde superior y dejar libre el borde inferior. De esta forma, al igual que antes, se consigue que la madera se pueda mover libremente.
‒ Para la fijación de las piezas a los rastreles se utilizarán clavos, tornillos o grapas resistentes a la corrosión (de acero inoxidable, galvanizados en caliente o similar).
‒ En las uniones horizontales entre tableros algunos instaladores aconsejan dejar una holgura de, aproximadamente, 10 mm, y se recomienda proteger la unión con goterones o solapes. Los goterones pueden ser de maderas resistentes a la humedad, vierteaguas de madera o de metal, o chapas metálicas en forma de tiras. Cuando se utilicen goterones se debe dejar una separación de 10 mm entre el goterón y el canto del tablero. Las uniones verticales se sellan con productos de relleno de poliuretano de un sólo componente o se protegen con tapajuntas de madera pintada o con otros productos resistentes a la humedad en forma de tiras. El sellado debe realizarse siguiendo las instrucciones del fabricante del producto.
‒ En las uniones horizontales y verticales de tableros algunos instaladores recomiendan la colocación de una madera de gran durabilidad natural, la colocación de un perfil o tapajuntas metálico o de plástico especialmente diseñado para este fin o su sellado con un producto adecuado.
‒ Una zona especialmente peligrosa para los revestimientos de madera maciza y de tableros contrachapados son los encuentros de las esquinas. El objetivo es proteger los cantos de la madera aserrada o de los tableros mediante forros de esquina que son más resistentes que las esquinas unidas en inglete. El canto o los bordes de todos los tableros que se corten deben volverse a sellar con sumo cuidado.
¿Qué precauciones habría que tener al colocar una fachada de madera o de tablero contrachapado?
RESPUESTA
En la instalación de fachadas de madera maciza y de tablero contrachapado sobre los muros exteriores (fachadas de madera) se pueden adoptar las siguientes precauciones:
‒ En el caso de utilizar tableros contrachapados, estos deberán ser de la clase “calidad de encolado: exterior”. Antes de instalarse deben acondicionarse y protegerse de la lluvia y de la suciedad durante su almacenamiento. En el momento de colocarse deben tenerse en cuenta sus cambios dimensionales (los tableros contrachapados incrementan su longitud en 1 mm/m cuando el contenido de humedad se incrementa un 10 %. Un tablero de 15 mm se hinchará aproximadamente 0,5 mm cuando su contenido de humedad se incrementa en un 10%). Si los tableros contrachapados se mecanizan en obra, los bordes que se corten deben volverse a sellar con pintura o productos especiales.
‒ La última pieza de madera o tablero más cerca del terreno deberá situarse a una distancia igual o superior a 20 cm (de 30 a 50 cm según otros autores). De esta forma se evitará la salpicadura de la lluvia y que la vegetación o la nieve pueda obstruir la circulación del aire e impedir una correcta ventilación de la pared.
‒ Las piezas se colocarán separadas del muro mediante rastreles. Si se eligen rastreles de madera, estos deberán protegerse en profundidad. Se dispondrán de tal forma que no formen líneas continuas, tanto si se colocan vertical como horizontalmente, ya que así favorece la ventilación por la parte interior del recubrimiento. La separación recomendada entre rastreles es de 50 cm (máximo 60 cm). Su espesor debería ser igual o superior al de las tablas o tablero y su ancho 2 veces el espesor de los mismos. La profundidad mínima de la cámara de aire debe ser 20 o 25 mm.
‒ Las piezas de madera, tanto si se colocan en vertical como en horizontal, y los tableros que forman el revestimiento deberán estar biselados o con los bordes redondeados tanto en su parte superior como en la inferior. De esta forma se consigue que no se acumulen las gotas de lluvia. Otras alternativas son mecanizar la pieza para darles cierta pendiente, en parte o en toda la pieza, o colocar las piezas del entablado inclinadas y solapadas entre sí, con lo que se consigue crear una pendiente para que escurra el agua.
‒ Si las piezas de madera son muy largas se aconseja realizar dos ranurados paralelos en la cara no vista, con el fin de absorber los movimientos de la madera. La profundidad de los rebajes suele ser de 1/3 del espesor de la pieza.
‒ Se recomienda dejar una separación entre las piezas de madera del revestimiento, tanto si se colocan vertical como horizontalmente, para facilitar el movimiento producido por el cambio de las condiciones ambientales (temperatura y humedad relativa del aire). Cuando las piezas de madera se colocan horizontalmente y solapadas o montadas entre sí solamente se debería fijar el borde superior y dejar libre el borde inferior. De esta forma, al igual que antes, se consigue que la madera se pueda mover libremente.
‒ Para la fijación de las piezas a los rastreles se utilizarán clavos, tornillos o grapas resistentes a la corrosión (de acero inoxidable, galvanizados en caliente o similar).
‒ En las uniones horizontales entre tableros algunos instaladores aconsejan dejar una holgura de, aproximadamente, 10 mm, y se recomienda proteger la unión con goterones o solapes. Los goterones pueden ser de maderas resistentes a la humedad, vierteaguas de madera o de metal, o chapas metálicas en forma de tiras. Cuando se utilicen goterones se debe dejar una separación de 10 mm entre el goterón y el canto del tablero. Las uniones verticales se sellan con productos de relleno de poliuretano de un sólo componente o se protegen con tapajuntas de madera pintada o con otros productos resistentes a la humedad en forma de tiras. El sellado debe realizarse siguiendo las instrucciones del fabricante del producto.
‒ En las uniones horizontales y verticales de tableros algunos instaladores recomiendan la colocación de una madera de gran durabilidad natural, la colocación de un perfil o tapajuntas metálico o de plástico especialmente diseñado para este fin o su sellado con un producto adecuado.
‒ Una zona especialmente peligrosa para los revestimientos de madera maciza y de tableros contrachapados son los encuentros de las esquinas. El objetivo es proteger los cantos de la madera aserrada o de los tableros mediante forros de esquina que son más resistentes que las esquinas unidas en inglete. El canto o los bordes de todos los tableros que se corten deben volverse a sellar con sumo cuidado.
miércoles, 13 de marzo de 2002
¿Qué son los hongos cromógenos?
PREGUNTA
¿Qué son los hongos cromógenos y cuál es su verdadera influencia en la madera?
RESPUESTA
Al igual que los mohos, las hifas de estos hongos sólo se alimentan del contenido celular de las células de la madera, por lo que tampoco producen degradaciones significativas en la pared celular de las células y apenas afectan a las propiedades físico - mecánicas de la madera. Se caracterizan porque producen decoloraciones en la madera, como el azulado, la coloración verde, el corazón rojo o el pasmo del haya. También pueden producirse en el tablero contrachapado (ver imagen).
¿Qué son los hongos cromógenos y cuál es su verdadera influencia en la madera?
RESPUESTA
Al igual que los mohos, las hifas de estos hongos sólo se alimentan del contenido celular de las células de la madera, por lo que tampoco producen degradaciones significativas en la pared celular de las células y apenas afectan a las propiedades físico - mecánicas de la madera. Se caracterizan porque producen decoloraciones en la madera, como el azulado, la coloración verde, el corazón rojo o el pasmo del haya. También pueden producirse en el tablero contrachapado (ver imagen).
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